Actividad de Aprendizaje 1: Contexto de cambios en la educación y en la sociedad.
Guión
Presentación
Muy
buenas noches mi nombre es Fabiola Guadalupe González Gutiérrez, licenciada en
Educación y Desarrollo Humano, actualmente cursando la maestría en Educación y
docente de primaria.
Introducción
Hoy
les vengo a hablar sobre algunos temas muy interesantes y que tienen bastante
que ver entre sí, los cuales son la globalización, educación, sociedad del
conocimiento, la educación como pilar de la competitividad, la educación
superior en el siglo XXI y la nueva misión de la educación, ¿Qué tendrá que ver
uno con otro? Analicémoslo.
Desarrollo
Comenzando con la
globalización, qué es, para que nos sirve, en que nos ayuda.
La
globalización es un fenómeno basado en el aumento continuo de la interconexión
entre las diferentes naciones del mundo en el plano económico, político, social
y tecnológico.
Para los
autores Sánchez y Rodríguez (2011) el término globalización resulta complejo,
existen varios puntos de vista sobre este concepto y el más consensuado es el
relacionado con la economía a escala mundial.
El
proceso de la globalización es dirigido por ciertos intereses
particulares de algunos países y que está lejos de tener como intención
favorecer realmente a todas las naciones del mundo. Dichos intereses se
encuentran inmersos en las grandes empresas transnacionales y en varios
organismos internacionales, tales como el Banco Mundial (BM), Fondo Monetario
Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE u OECE, Organization for Economic Cooperation and
Development), la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como grupos de
poder que se mueven en la sombra, tales como la Comisión Trilateral, entre
otros. Paralelamente, añaden los autores citados, existen dentro de la
globalización algunos esfuerzos que buscan favorecer a todos los países, pues
la ven como un proceso modificable que se puede controlar para el bien de
todos, y que se relaciona estrechamente con la educación.
Ahora
bien, que conocemos notros como educación, es la institución social que permite
y promueve la adquisición de habilidades, conocimientos y la ampliación de
horizontes personales y que puede tener lugar en muchos entornos.
La educación es
uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y
sociedades. Además de proveer conocimientos, la educación enriquece
la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza
como seres humanos. La educación es necesaria en todos los
sentidos.
La denominada
sociedad del conocimiento, que es la era en que vivimos, es impulsada por
el avance científico y los intereses globalizadores económicos y culturales
existentes en la sociedad actual, considera Domínguez (2009), quien explica que
la información cada vez es más visual, más rápida, más accesible, se caracteriza
por una difusión masiva en todos los estratos sociales y económicos y por la
aparición nuevos canales de comunicación. Todo lo anterior, agrega, nos lleva a
tener: nuevos valores y pautas de comportamiento social, nuevas simbologías,
estructuras de transmisión del conocimiento y de organizaciones de la
información, configurando así nuevas y evolucionadas visiones del mundo en que
vivimos que cambian e influyen en nuestros comportamientos, las cuales gracias
a la escuela se han ido trabajando.
De
acuerdo con Lombana (2012), pese a que aún no existe un consenso total sobre el
significado del concepto competitividad, hay un buen número de estudiosos e
investigadores que ven en la educación uno de los sustentos y determinantes de
la competitividad, de hecho, “el mainstream de la competitividad liderado por
Michael Porter y el World Economic Forum (WFE), consideran a la educación uno
de los pilares fundamentales de la competitividad”.
Los
autores explican que el Foro Económico Mundial (WEF, World Economic Forum) para
medir la competitividad de sus países miembros utiliza el ‘índice de
competitividad global’ (GCI), basado en una media ponderada de varios
componentes, que están integrados en los denominados ‘12 pilares de la
competitividad’, que son:
1.
Instituciones;
2.
Infraestructura;
3.
Estabilidad macroeconómica;
4.
Salud y la educación primaria;
5.
Educación superior y formación;
6.
Eficiencia del mercado de bienes;
7.
Eficiencia del mercado laboral;
8.
Sofisticación del mercado financiero;
9.
Preparación tecnológica;
10.
Tamaño del mercado;
11.
Sofisticación de negocios;
12.
Innovación.
Una
fuerza de trabajo saludable es vital para la competitividad y productividad de
un país. Los trabajadores enfermos no pueden desarrollar todo su potencial y
serán menos productivos. La mala salud conduce a costes significativos para las
empresas, como a los trabajadores que a menudo están ausentes o funcionan a
niveles más bajos de la eficiencia. La inversión en la prestación de servicios
de salud resulta fundamental para la actividad económica. Además de la salud,
este pilar considera la cantidad y la calidad de la educación básica recibida
por la población, cada vez más importante en la economía de hoy.
La calidad hace
referencia a los resultados académicos, a los medios y procesos empleados, a la
infraestructura institucional, a las dimensiones cualitativas y cuantitativas
del servicio prestado y a las condiciones en que se desarrolla cada
institución. Cómo es que vivimos la educación en el siglo XXI, se centra
en la personalización, la igualdad, la colaboración, la comunicación y las
relaciones comunitarias. Estas habilidades son necesarias en una economía
global que cambia rápidamente y los estudiantes se capacitarán para
trabajos que aún no existen.
La
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
considera a la educación como elemento primordial para lograr en el planeta los
objetivos del desarrollo sostenible. Agrega que la educación ocupa un lugar
central relevante en los esfuerzos por adaptarse al cambio y transformar el
mundo en el que vivimos, pues una educación de calidad se basa en las
necesidades “para el aprendizaje a lo largo de toda la vida en un mundo
complejo y en rápida mutación”
Coraggio
(1995) afirma, que todo este proceso es desigual, ya que ciertas capas de la
sociedad se empobrecen, pero al mismo tiempo algunos sectores se han hecho
ricos. Del mismo modo, algunos países de menor desarrollo han avanzado en la
escala del crecimiento económico, paradójicamente, aunque la tendencia sea
negativa, dicho resultado abre la posibilidad de que se pueda hacer algo, como
individuo, como sector social o como país, para evitar ser parte de la
degradación general e incluso lograr un mayor desarrollo.
Por otra
parte, para Vélez (2006) los avances científicos, así como el desarrollo del
conocimiento, los cambios en la economía y en la cultura, tienen que responder
con las mejores herramientas para enfrentar los avances y las modificaciones
que las afectan ante la globalización, y que representan retos por superar.
Ante
todo, lo dicho anteriormente, ¿Cuáles serían entonces los nuevos retos en la
educación?
Uno de
los retos para la educación en el siglo XXI es
enseñar a niños y jóvenes a adaptarse a los cambios a través del desarrollo de habilidades
blandas (soft skills) como gestión del tiempo, resolución de
problemas y resiliencia, que les permita adaptarse a diferentes grupos de
trabajo y entornos.
Los
estudiantes deben tomar las riendas de su aprendizaje con una actitud crítica,
reflexiva y cívica. Desde la curiosidad y el análisis de la realidad que les
rodea, los alumnos intentan buscar solución a un problema de su entorno.
La
educación debe jugar “contra los mecanismos reproductores de la racionalidad
asimilacioncita o excluyente, y potenciar la democratización y la igualdad de
oportunidades para todos los miembros de nuestra sociedad, independientemente
de su adscripción cultural y de su pertenencia grupal”.
Conclusión
La globalización revitaliza
de forma interesada el papel de la educación, debido principalmente
a dos factores:
Factor
económico: La educación representa un ámbito desde el que
se puede obtener un gran beneficio económico, pero también en forma de recursos
humanos para el mundo laboral.
Factor
estructural: La globalización necesita la educación como
una fuente de la que obtener su máximo rendimiento y desarrollo. Sin ella, las
estructuras en las que se sustenta, tanto a nivel ideológico como material, se
vendrían abajo y con ellas todo el proceso.
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